Romantasy y el Poder de las Mujeres en la Escritura

¡Hola, niñas bonitas! Es mi primer día aquí y quiero presentarme como es debido.

Tengo 5? años y, por supuesto, esa tampoco es mi foto. Si me parezco o no la imagen… bueno, eso lo dejo a su imaginación.

Como ya se imaginarán, Arian Amatista no es mi nombre real. Es mi nom de plume, mi nombre de guerra, mi escudo contra el prejuicio y la desinformación.

¿Qué por qué necesito uno? Bueno, imaginen que tienen un trabajo de 9-5 que no es favorable a la comunidad LGBTQ+. La discriminación no es abierta, pero es uno de esos lugares donde te dicen, «no preguntes, no digas».

Ahora imaginen también que tienen un sueño de toda la vida de ser escritoras y que su tema favorito es lo que hoy llaman Romantasy, es decir romance fantástico, con una poderosa carga erótica (nada de mal gusto, obvio, sutil pero electrizante).

Combinen esos dos y entenderán mis razones.

No puedo dejar mi trabajo de oficina porque es el que paga las cuentas, pero tampoco voy a traicionar mi esencia escribiendo cualquier romance genérico o fantasía del montón.

Lo mío, con toda el alma, es llevarlas de viaje por mundos fantásticos, llenos de mitología, magia suave y diosas que no gobiernan a capricho, sino que guían el destino de las mortales.

Mundos donde el amor entre mujeres no es trasfondo ni conflicto, sino una senda al auto-descubrimiento y el motor del cambio de las protagonistas.

Eso, sin embargo, no quiere decir que esté escribiendo novelas rosas con una capa de pintura mitológica, el conflicto es muy real para mis protagonistas: guerras, batallas multitudinarias y personales, monstruos que no siempre lo parecen a primera vista, y mundos que me he esforzado por que sean más que telón de fondo, protagonistas vivos de las historias.

En resumen, esto es lo que soy: periodista, novelista, optimista y realista, pesimista con esperanza y, sobre todo, cuentista que crea mundos posibles para todas ustedes.

¿Me acompañan?

Tal vez así se ve Arian Amatista
Arian Amatista… tal vez.

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