Semanario de letras inconclusas
Y aquí estoy, tratando de pensar que escribirles esta semana. ¿El problema? No se me ocurre nada.
Así ocurre a veces. Creo que ya lo había comentado. Hay días en que sientes que puedes escribir una novela de una sentada, mientras que hay otros en los que no puedes poner un punto y aparte.
Quizá debería empezar por disculparme por no haberles escrito la semana pasada. No es que alguien lo estuviera esperando con ansia, pero de todos modos, hice un compromiso con ustedes y yo no soy de romper compromisos.
En fin que, mis más sinceras disculpas.
También podría platicarles cómo van mis próximas historias.
«Las hijas de la niebla» (título provisional) va entrando en su segundo acto, es decir, llevo una tercera parte. Está tardando bastante más de lo que yo esperaba, pero todo es por causas ajenas a mi voluntad.
Mi otro proyecto, que todavía no tiene nombre pero que es un historia donde lo erótico pasa a segundo plano y me enfoco más en lo emocional, lleva apenas dos caps de cinco. Va bien, pero me gustaría que estuviera más avanzada.
El caso es que entre mi trabajo de oficina, un problema de salud que tuve hace una semanas y otras doscientas mil ocupaciones, no ha habido tiempo de sentarme a escribir como las diosas lo mandan.
En fin que así es la vida cuando te dedicas al negocio de las novelas. Un día las gelatinas cuajan y al siguiente, pos no.
Pero también quería platicarles que…

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