Semanario de letras inconclusas
Perdón, mis gemas queridas. Yo sé que nadie estaba esperando ansiosamente mi columna de la semana pasada, pero igual amerita una disculpa por la demora. Quisiera tener alguna clase de pretexto elegantemente elaborado para mi ausencia, pero la única verdad es que se me olvidó.
En fin que, aparte del descuido (o la necesidad de vitaminas para la memoria), quería tocar un punto muy importante con ustedes o, bueno, tan importante como simplemente hablar sobre mis amadas co-protagonistas.
La semana pasada (ante-pasada, más bien) les hablaba sobre mi extraña relación con mis protagonistas, Faviana y Sara. Me faltó hablar sobre la tercera, Izbeth, también conocida como Izzi, pero es que ella es todavía apenas un borrador.
En fin, que recién me di cuenta de que también sería lindo hablarles de las co-estrellas de cada una de mis novelas. Nada exhaustivo, nada cansado, sólo unas pocas palabras de cada una de ellas, para ver si eso ayuda a que les agarren algo de cariño.
Para empezar está Ylera, en «Ave de las tempestades». Ylera es la suma sacerdotisa de Kalydessa; consagrada a la diosa Hera, es de cabeza fría y corazón caliente; tan capaz de esgrimir una espada y desvivir a cuanto enemigo se le atraviese, como de amar tierna y delicadamente a Faviana. Líder y amante, su gran defecto es que puede ser muy manipuladora para lograr sus objetivos.
En segundo lugar tenemos a Inna o Ana, en «Las hijas de la niebla» (título provisional. Es una guerrera, dueña de sí misma y de su espada, pero con la virtud o defecto de no saber cómo controlar su corazón. A diferencia de Ylera, Inna actúa primero dos veces, antes de pensar una sola vez. Eso le trae enormes problemas, pero también es algo de lo que Sara más admira en ella.
Finalmente, Aokaze es también apenas un esbozo. En general puedo decir que es una linda persona, muy zen respecto a la vida, pero un poco fatalista sobre el futuro y ayudará a Izzi a sobreponerse de la tragedia más grande de su vida. La novela todavía no tiene nombre formal, por el momento, en mis archivos la tengo rotulada «Proyecto Nyokoku» y ya les iré hablando más de ella cuando empiece a escribirlo.
¡Jajaja! Según yo, iba a ser un texto muy cortito y ya me extendí más de lo que esperaba. Ojalá no les haya resultado aburrido, pero es lo que suele pasar cuando una escritora habla sobre sus personajes, como aquella vez que estaba con mi mejor amigo y…

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