Semanario de letras inconclusas
Dicen que la venganza es un plato que se sirve mejor frío.
Para un escritor, la venganza es un plato que se sirve mejor con sopa de letras.
¿Cuántas veces haz soñado en hacerle pagar a esa «persona» todo el mal que te hizo?
¿Qué castigo le infligirías a «ese» o «esa» que te lastimó?
Para la mayoría de las personas, todo eso se queda en la imaginación o en un pensamiento pasajero.
Un escritor, en cambio, puede darle cierto sentido de realidad, al plasmarlo en una obra de «ficción».
¿Como aquella chica (estilista) que me engañó con su «mejor cliente»?
Pues bueno… resulta que en un cuento corto por ahí, un cierto personaje llamado «Farturo», funcionario, abogado y Don Juan profesional, se convirtió en el sumiso de una hermosa mujer que resultó ser una poderosa súcubo que volvió realidad TODOS sus sueños. Pero, como dicen por ahí, ten cuidado con lo que deseas porque puede convertirse en realidad.
Mientras que en otra historia, una cierta señorita llamada «Katalinda», manicurista y «bi-curiosa», vivió su «sueño» de vivir un dark romance cuando fue abducida por un culto de amazonas espaciales que convirtieron ese sueño en una pesadilla.
No sé si el karma exista (quizá sí), pero en caso de que no, el karma ya alcanzó a esas dos personas. Al menos en la ficción.
Claro que podría haber escrito cosas peores; mucho peores, considerando que suelo escribir fantasía y en la fantasía todo puede pasar.
Sólo un par de amigos muy muy muy cercanos saben que esos personajes están basados en la vida real.
A uno de ellos le dio risa todo lo que hice con ambos. «Qué bueno que no tienes el poder de convertir tu imaginación en realidad», me dijo, «y qué bueno que no soy uno de tus ‘enemigos’. Pero me encanta tu maldad«.
La otra, por el contrario, me dijo que debía perdonar y seguir adelante, que guardar esa clase de rencores no es saludable y no es bueno para el alma. Incluso me recordó la ley del «tres veces tres» de algunas tradiciones esotéricas.
«No te preocupes», le dije. «Yo ya los perdoné, a los dos. No les deseo ningún mal ni me daría gusto que les pasara algo malo.»
«Pero desnovelada no hay.»
Por cierto, hay otro cierto personaje por ahí…

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