Semanario de letras inconclusas
El folclor japonés es colorido, extraño, tétrico y divertido a la vez. Dejando un poco de lado las grandes figuras del sintoísmo como Amaterasu, Susanoo, Izanami o Izanaggi, sus leyendas, mitos y tradiciones todavía tienen mucho con qué asombrar y maravillar al espectador o lector occidental.
Dentro de su tradición milenaria están los yōkai. Aunque algunos los consideran equivalentes a los fantasmas occidentales, lo cierto es que tienen muy poco de fantasmal. Si bien tienen mucho de espiritual, muchos de ellos son seres totalmente físicos, capaces de tocar o incluso lastimar físicamente a un humano.
Lo que sí tienen en común con los fantasmas occidentales es que tienen personalidades muy distintas. Unos son amables, otros son juguetones y muchos de ellos son traviesos. No obstante, otros como los oni, la yuki-ona o los kappa son aterradores y peligrosos.
Entre los muchos yōkai de la tradición japonesa están los kitsune. La palabra «kitsune» significa símplemente «zorro»; no obstante, en Japón, el zorro tiene un simbolismo y una tradición folclórica mucho más profunda y espiritual que va más allá del animal como criatura física.
En el folclor japonés, un kitsune está relacionado no sólo con la astucia, sino con la sabiduría, la inteligencia y la magia. Como un reflejo de los humanos y de los yōkai en general, los kitsune no tienen un único carácter; los hay buenos y malos; algunos son sólo traviesos y bromistas, mientras que otros son embaucadores y estafadores.
Uno de los rasgos con los que más los identificamos en occidente, gracias al ánime y el manga, son sus múltiples colas. Sin embargo, no todos tienen más de una cola. Se dice que para que un kitsune desarrolle su segunda cola tienen que vivir al menos cincuenta años, aunque otras tradiciones dicen que tienen que ser por lo menos cien.
Aunque no hay un consenso sobre cada cuando crece una cola, todos los sintoístas están de acuerdo en que un kitsune de nueve colas es casi una deidad.
Uno de los poderes recurrentes en tradiciones y leyendas es su capacidad de cambiar de forma. Usualmente adoptan la figura de una mujer muy atractiva, aunque también pueden aparecer como hombres, ancianos, niños o incluso como otros yōkai. De ahí su fama de embaucadores.
Sin hacer spoilers, esta es la raíz del conflicto en «La pastora de yōkai» y del odio de Vieja Madre Ran no solo hacia los kitsune, sino hacia todos los entes sobrenaturales.
Es en este contexto mitológico, folclórico e histórico donde nace el amor de Akari y Tsukiko y es ahí donde deberán luchar y decidir qué están dispuestas a sacrificar con tal de estar juntas.
Porque algunos amores nacen con buena estrella, mientras otros nacen en medio de una tormenta.
Para leer esta electrizante historia llena de erotismo, drama y resiliencia, sólo tienes que darle click al enlace aquí abajo.
¡Ah! También se me olvidaba que…

Deja una respuesta